lunes, 2 de noviembre de 2020

18.º aniversario del inicio de la actividad pastoral de la Hijas de la Natividad de María en Valdepeñas.

 



Hoy, dos de noviembre de 2020, se cumple el décimo octavo aniversario del inicio de la actividad pastoral de las Hijas de la Natividad de María en nuestra querida ciudad de Valdepeñas.

Era esta su primera fundación realizada en ausencia de la persona de Don Baltasar y era también la primera que se realizaba en España fuera de Galicia. Fue llevada a cabo siendo directora general del Instituto Secular de las Hijas de la Natividad de María nuestra actual directora del Centro socioeducativo, María del Carmen Cumplido Pérez.

Aquí fundaron su casa a la que llamaron el Hogar del Gozo y en menos de tres años pusieron también en pie el Centro "Natividad de María". Su hogar lo mantuvieron prácticamente sin reformar la casa, humilde y pobre, que les ofreció doña Catalina mientras que acometieron la construcción de un moderno centro educativo, de nueva edificación, donde atenderían a niños y niñas en situación de necesidad  social y educativa o en riesgo de exclusión social.

En aquel momento iniciaron su andadura en Valdepeñas, María de los Ángeles, Amada del Carmen, Carmen y Virtudes. Posteriormente María de los Ángeles fue necesaria en otro centro educativo del Instituto y Amanda del Carmen y Virtudes se ocuparon de otras labores en el centro que el instituto tiene en Iñás. Las tres dejaron aquí lo mejor de ellas mismas, muchos amigos y una encomiable labor que mereció distinciones sociales e institucionales.




Posteriormente llegaron a nuestra ciudad Flor y María del Carmen, y junto a Carmen retomaron el testigo de sus compañeras y aquí siguen dando el testimonio de su vocación y carisma.

Desde aquí queremos aprovechar esta fecha para darles las gracias por la labor que siguen haciendo, especialmente en este tiempo de pandemia, mudanza y calamidad social y económica.

¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!

 

Reunión inicial del voluntariado para este curso 2020-21.

  

El pasado 16 de septiembre celebramos la reunión inicial del voluntariado del centro para organizar este curso 2.020-21.

 

En ella se expuso, en primer lugar y detenidamente, lo que hemos llamado Protocolo para la prevención de la Covid-19, adaptado a nuestro centro y elaborado atendiendo a las previsiones exigidas por la normativa sanitaria y educativa vigente.


 

Por otra parte, tratamos sobre la distribución del voluntariado a lo largo de los distintos días de la semana quedando practicamente adscritos todos los voluntarios que podrán intervenir durante este primer trimestre del curso. Dicha participación se hará en función de sus circunstancias profesionales, familiares y cualquier otra referida a su condicición de personas de riesgo en el contexto de la pandemia en la que estamos todos inmersos.

 

 

La reunión terminó con el mayor ánimo y esperanza posibles entre todos los asistentes.


Asambleas ordinaria y extraordinaria de nuestra asociación.

 

El pasado 9 de julio, en un breve respiro que nos permitió la pandemia de la Covid-19 que venimos padeciendo desde marzo, la Junta Directiva de nuestra Asociación convocó la Asamblea General Ordinaria para dar cuenta de los asuntos preceptivos de la misma referidos al año 2.019 y, a continuación, la Asamblea General Extraordinaria para cumplir con la obligación de renovar la propia Junta Directiva, tal y como establecen nuestros estatutos.

La reunión se produjo después de tener que aplazarla el día inicialmente previsto -17 de marzo- por el desarrollo de la pandemia. Para llevarla a cabo se tomaron todas las medidas prescritas por la autoridad sanitaria correspondiente y respetando especialmente la distancia interpersonal recomendada.

Una vez acabada la Asamblea General Ordinaria, se procedió a la celebración de la Extraordinaria en la que resultaron elegidos los siguientes socios y socias como miembros de la nueva Junta Directiva: Florentina Paz Prado, María del Carmen Cumplido Pérez, Carmen Sánchez Verea y Pablo Sánchez Gilabert como presidenta, vicepresidenta, tesorera y secretario respectivamente, y Marina Luna Tamaral, María Josefa Orellana Sánchez, María del Carmen Pretel Aparicio, Dolores Pardilla Bellón y Ana María Ostolaza Ocaña, como vocales de dicha junta.

Desde aquí deseamos a todos ellos un ejercicio de su función lo más eficaz y dinamizador posible, algo de lo que no tenemos la menor duda, dada su preparación y su inmejorable disposición.


domingo, 24 de mayo de 2020

Don Julián.



El pasado jueves, día 21 de mayo, falleció en Valdepeñas Don Julián Ramírez Manzanares cuando estaba a punto de celebrar los 67 años de su ordenación sacerdotal oficiada el 21 de junio de 1.953 en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de esta ciudad por el entonces Obispo Prior don Emeterio Echevarría. Creemos recoger el sentir de todos los valdepeñeros y valdepeñeras y, desde luego, de las Hijas de la Natividad de María y del voluntariado del centro que regentan, si decimos que hoy lloran su muerte y siempre sentirán su irreparable pérdida.


Después de su ordenación, Don Julián, como le seguirán llamando sus vecinos de Valdepeñas, estudió Física y Química durante un breve periodo de tiempo en la Universidad Complutense de Madrid desde donde fue requerido como educador y profesor del Seminario Menor de Ciudad Real. En ese quehacer se ganó el afecto, el respeto y el ejercicio de su paternidad de todos los seminaristas con los que se relacionó y que ahora son sacerdotes o seglares agradecidos a su magisterio. De ellos recibió la consideración, el cariño y el permanente homenaje a su persona. En el Seminario Menor permaneció hasta el año 1.974 en que el Obispo Prior don Juan Hervás le nombró párroco de la iglesia de la Asunción de Valdepeñas. En ella ejerció como tal durante los siguientes 32 años y como adscrito a la misma durante otros ocho años más después de su jubilación. Sirvió a los valdepeñeros con su ministerio sacerdotal y su bien hacer -de buena persona- durante más de cuatro décadas de su vida. Y siempre lo hizo con su mejor sonrisa, con su espontánea humildad y con su afectuosa cercanía. A muchos de ellos les bautizó, los preparó para la confirmación, les dio la primera comunión, les casó y, cuando llegaron al final de sus días, ofició su funeral. Todos en Valdepeñas recuerdan a Don Julián en la celebración de alguno de esos sacramentos o en sus encuentros con él por la calle. Y curiosamente, todos los valdepeñeros y las valdepeñeras sienten que les une a él una particular amistad personal. Fue generoso, sin que nadie lo advirtiese, y consiguió siempre mantenerse pobre de solemnidad, aunque nunca le faltó un hogar en Valdepeñas donde sentarse a la mesa.


Don Julián fue la excepción que confirma la regla y habiendo sido nombrado Hijo Predilecto de la ciudad de Valdepeñas en 1.998 fue también profeta en esta tierra. Y ejerció como tal desde la sencillez y sin hacer distingos entre pobres o ricos y sin discriminar a nadie por ninguna razón, algo que él siempre pudo llevar a gala. Y la ciudad de Valdepeñas le devolvió su aprecio en multitud de homenajes y reconocimientos que a él le llenaban el corazón, pero de los que nunca se vanaglorió.


Cuidó siempre a sus feligreses, pero también lo hizo con la iglesia que les acogía, como corresponde a un buen párroco. Y a las acciones que llevó a cabo al respecto durante sus 32 años de responsabilidad sobre su patrimonio quiso jubilarse dejando una escultura de San Lorenzo en la hornacina situada encima de su puerta norte.


A tal fin le pidió al señor alcalde que facilitase que en esa hornacina se colocara una escultura del segundo patrono de la Iglesia de la Asunción, es decir, del mencionado santo portando la parrilla de su martirio.


Cuando su estado de salud y la progresiva limitación propia de su edad aconsejó la conveniencia de que recibiese un cuidado y una atención sociosanitaria más continuados, Don Julián aceptó ingresar en la Residencia Nuestra Señora de Consolación de Valdepeñas regentada por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.



Allí realizó el necesario esfuerzo de adaptación para integrase en el centro y recibió de las hermanas un excelente cuidado hasta que fue necesario ingresarle en el hospital de nuestra ciudad. En este último se produjo su defunción después de haberle tratado con todos los medios (diagnósticos y terapéuticos) y todos desvelos (profesionales y personales) necesarios para intentar sacarle adelante.


Probablemente podríamos llenar multitud de páginas hablando de Don Julián, pero nos gustaría centrarnos aquí en su relación con el Instituto Secular de las Hijas de la Natividad de María y su presencia y labor en Valdepeñas.



Don Julián se llevó bien con todo el que tuvo ocasión de conocer y apoyó decididamente a cualquier entidad social, cultural, profesional, religiosa o de otra índole si llevaba a cabo su labor por el bien de los demás. En ese contexto, también lo hizo con el Hogar del Gozo que fundaron las Hijas de la Natividad de María cuando llegaron a Valdepeñas en el año 2.002. Curiosamente esa fue la primera fundación que no realizó Don Baltasar, sino que lo hicieron sus amadas hijas. Don Julián ofreció su consejo y su colaboración cuando se lo requirieron para la constitución de la asociación "Natividad de María" y para el funcionamiento del Centro socioeducativo del mismo nombre regentado por ellas. Hasta sus últimos días acostumbraba a pedir a todo el que le hablaba de las "Natis" que las ayudase porque le gustaba su labor y el carisma con que la llevaban a cabo.


En las tres fotos que anteceden a este párrafo se ve a Don Julián, junto a las "Natis", junto a una hermana del Hogar de Nazaret y junto a otros sacerdotes, en dos de las ediciones de la Comida Solidaría que organizaba anualmente la hermandad del Cristo en favor de las dos comunidades de vida consagrada de su parroquia y a las que a Don Julián le encantaba acudir.






Y para describir más el apoyo y la admiración de Don Julián por las Hijas de la Natividad de María, por su carisma y por su labor, traemos hasta aquí una breve reseña de las dos visitas que realizó a la Grande Obra de Atocha en La Coruña. En la primera de las fotografías anteriores se muestra a Don Julián visitando el Museo y vestido con el manteo y el bonete de Don Baltasar. En la segunda aparece junto a Maria Pulleiro en el altar de la capilla de la casa madre de nuestras queridas "Natis". En la tercera fotografía Don Julián concelebra la misa con Don Gonzalo, el capellán de las Hijas de la Natividad de María en La Coruña. En el inicio de esa eucaristía, Don Gonzalo presentó a Don Julián como el Parroco Emérito de la Asunción de Valdepeñas. Y ahora, pasados algunos años, podemos valorar la intuición de ese capellán al nombrar así a nuestro querido párroco. Y en la última fotografía vemos a nuestro querido Don Julián paseando con María por el patio de recreo de la Grande Obra. Para terminar, decir que vino de allí maravillado por muchas cosas y especialmente por la pedagogía que Don Baltasar implantó en su Obra, adelántandose a su tiempo, como figura señera de la llamada Escuela Popular Católica.


Gracias por todo, Julián, y no te preocupes porque estaremos bien, como tú siempre nos deseaste, aunque ahora nos anegue la garganta una orfandad llena de lágrimas...